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Niño inapetente

La inapetencia es la pérdida del apetito e incluye el rechazo a alimentos específicos, mientras que la anorexia, es la falta de apetito por la comida en general o apatía hacia toda la comida relacionándose por lo general con enfermedad.

Este trastorno del apetito puede tener causas orgánicas, aunque generalmente se relaciona con conductas alimentarias inadecuadas de los padres y el niño.

En el niño puede ocurrir inapetencia transitoria por situaciones tales como enfermedades: resfriado, diarrea, problemas familiares, etc. Es frecuente que los padres entren en alarma y piensan que si su niño no come bien no va a tener un adecuado crecimiento para ser fuerte y defenderse de enfermedades, por lo cual toman diversas medidas con la intención de que el niño coma mejor. Se describen los siguientes métodos:

Ninguno de los métodos descritos solucionará la inapetencia y por el contrario puede empeorarla, por lo tanto es importante conocer el origen de la inapetencia para buscar el manejo más adecuado.

1) Errores de apreciación: falsa inapetencia o inapetencia fantasma.

Es difícil saber con exactitud si un niño come bien o no, ya que el apetito es inconstante y existen grandes variaciones individuales.

Puede haber diversos errores de apreciación:

Se considera que la lactancia es prolongada cuando persiste más allá del primer año de vida, puede asociarse con carencias nutricionales y falla en el crecimiento. Este error de apreciación puede llevar a la madre a mejorar el sabor de la leche con ciertos aditivos, generalmente dulces, con el inconveniente que pueden crearse preferencias alimentarias.

Alimentación forzada sin respetar el apetito y los gustos del niño.

El niño tiene preferencia innata por el sabor dulce y de hecho tiende a rechazar cualquier alimento diferente a la leche cuando se ofrece por primera vez. Frecuentemente cuando se le ofrece un alimento y no lo acepta, éste se elimina de la alimentación. Es importante permitir al niño el aprendizaje necesario para recibir alimentos de diferentes texturas y sabores.

Introducción extemporánea y técnica inadecuada en la alimentación complementaria.

El inicio temprano de alimentos complementarios puede ser causa de rechazo de los mismos. Esto depende del tipo de alimento, creencias familiares y culturales, gustos de los padres y el contexto social de la alimentación.

Niños que comen lo suficiente pero no lo más adecuado ni en los momentos más oportunos.

Esta es una situación bastante frecuente por el uso generalizado de golosinas, bebidas gaseosas y cualquier otro tipo de ingesta que muchas veces no es considerada como alimento.

En algunos casos la ingesta de éste tipo de alimentos contribuirá al aporte calórico que les corresponde a los carbohidratos, casi la mitad de las necesidades calóricas del día. Esto explica porque muchos de éstos niños son nutricionalmente normales.

Cabe recalcar que existen casos en que éste tipo de alimentos se convierten en la única fuente de alimentación, causando deficiencias nutricionales.

2) Enfermedad orgánica subyacente.

Se describe que entre más temprana edad se presente la inapetencia, mayores probabilidades hay de que sea orgánica, de igual manera cuando la curva de peso se estanca y sobretodo desciende; y cuando el niño se muestra poco activo.


Estos casos ameritan una valoración pediátrica para realizar os estudios necesarios.

3) Problemas afectivos o emocionales.

Los problemas afectivos pueden ser una causa frecuente de inapetencia, pero los padres tratan de negar toda responsabilidad al respecto.


Son situaciones etiológicas los conflictos conyugales, la rivalidad fraterna, el cambio de domicilio o de niñera, el alejamiento de la madre por cualquier causa.


En el período escolar hay que tener en cuenta: falta de entendimiento entre el maestro y el alumno, el miedo y la timidez del primíparo, montar en bus.

4) La anorexia psicógena.

Se considera un trastorno de la conducta que puede repercutir en la edad adulta, que se produce cuando el niño es forzado a comer por tiempo prolongado, independiente del método utilizado ya que con el tiempo va a sentir repugnancia por todos los alimentos que le han obligado a tomar.

La ansiedad de la madre influye en la alimentación del niño. Se describen varias formas que pueden variar según la intensidad

La forma simple: es la más frecuente. Se trata de una conducta de rechazo aislada que parece vincularse directamente a la madre que enfrenta el rechazo del pequeño.

5) Inapetencia fisiológica o enfermedad de los dieciséis meses.

El origen de ésta situación tiene que ver con tres aspectos fundamentales de ésta edad: el niño está muy interesado en otras cosas, empieza un período de mínima ganancia de peso y talla y aparecen las primeras muestras de independencia. Estos factores explican el origen de la inapetencia, éste proceso dura en promedio unos dos a tres años y su expresión varía de un niño a otro.

Hay que explicar muy bien a los padres que un niño sano no permitirá enfermar por sufrir de hambre, el comerá tanto como lo necesite. No debe haber reproches por los alimentos rechazados ni alabanzas por los ingeridos. Si el manejo es inadecuado puede llegar hasta la anorexia psicógena.

Qué hacer si el niño no come bien?

El seguimiento médico permite detectar a tiempo las consecuencias que los desórdenes del apetito no tratados pueden tener sobre el crecimiento y desarrollo.

No hay evidencia clínica de que los medicamentos estimulantes del apetito sean útiles.

En conclusión, casi siempre es posible que un niño sea satisfactoriamente educado para recibir una alimentación variada e incorporarse a un régimen de comidas principales e intermedias, siempre y cuando la lactancia y la alimentación complementaria guarden las proporciones de acuerdo al desarrollo, cuando es estimulado en sus diversas etapas y sobretodo cuando se le respetan sus gustos, sus deseos y se le demuestra que comer puede ser placentero.